Esta bonita costumbre de presentar los niños a la Virgen, y que ya comienza a ser conocida por las personas jóvenes como Día de la Candelaria (nombre utilizado generalmente por nuestras abuelas), fue instaurada con gran acierto por la Hermandad de Palomares en el año 2000 con motivo del Jubileo de ese año y de la Coronación Canónica de la Patrona.
Desde entonces ya ha sido casi una generación la que ha pasado bajo el manto de la Virgen, amén de los padres y familiares que asisten al acto anualmente y que también suben al camarín y cumplen con el rito.
En la imagen el Niño Jesús de la Virgen de Palomares vestido con batón blanco y gorrito, como cualquier otro recién nacido que asiste a tan entrañable acto.